viernes, 29 de abril de 2016

MEDELLIN UNA CIUDAD CON HISTORIA ARQUEOLOGICA




Cibergrafia: 

Trabajo 15 de Junio de 2012


Merecen consideración especial para los autores los proyectos realizados en Riachón, Porce III y San Andrés (Ardila, 1997 y 1999) por una parte, y el realizado en el Valle de Aburrá (Langebaek et al., 2002), por otra, pues con estos “se introdujo un nuevo discurso en la arqueología de Antioquia, derivado de la arqueología Procesual [sic], basado en la concepción neopositivista de la ciencia de probar o contrastar modelos o hipótesis” (p. 84). Estos proyectos y otros como el realizado en el área de influencia de Guaico (Jaramillo et al., 1998), indican los autores, asumieron la región como la escala necesaria para “la comprensión de patrones de comportamiento cultural relacionados con los asentamientos, la agricultura y la explotación de recursos y de las dinámicas de la población” (p. 85). No obstante, reiteran los autores, “los eventos y procesos del desarrollo de sociedades prehispánicas en la zona montañosa de Antioquia, están involucrados en grandes contextos territoriales que superan la escala regional” (p. 85, énfasis añadido). La sección continúa reflexionando sobre diversos aspectos de los proyectos mencionados, tanto en el orden teórico como metodológico, y termina con una re- flexión sumaria sobre el ejercicio de la arqueología en el contexto actual en donde, además de plantear que “en el mundo posmoderno de hoy, con el cuestionamiento a los paradigmas o modelos teóricos del siglo pasado y el reconocimiento de sus limitaciones y de sus frustraciones, lo que ha dado origen a una crisis en las ciencias sociales, incluyendo la arqueología” se debe propender a una apertura teórica, en la que los presupuestos básicos de investigación estén claramente planteados; no se trata de cerrar filas en torno a una “versión verdadera” del pasado prehispánico, desconociendo otras versiones “ni tampoco asumiendo el relativismo desbocado (en el que todos los puntos de vista tienen el mismo valor) sino de revelar las ideas que subyacen en la práctica arqueológica, y su relación con un contexto social y político históricamente situado” (p. 90). Se mencionan temáticas que no han sido aún seriamente abordadas por la arqueología así como los campos nuevos en que se está incursionado y que determinan derroteros promisorios a futuro. La segunda parte del artículo, como mencionamos, presenta varias discusiones alrededor de los modelos o esquemas de periodización que se vienen utilizando en la región. La propuesta de los autores es abordarlo con base en dos grandes periodos en donde la producción de alimentos es el factor esencial para marcar el paso del uno al otro: cazadores-recolectores hortícolas y sociedades agrícolas y alfareras (3.000 a. p. hasta el siglo XVI). En la discusión detallada de cada periodo, la primera parte incluye la cerámica Cancana, y la segunda en orden cronológico está representada por lo 420 / Boletín de Antropología, Vol. 18 No. 35. 2004. Universidad de Antioquia Ferrería, lo Marrón Inciso y lo Tardío (que es una serie de subestilos), llegando hasta lo colonial y republicano. Las consideraciones iniciales sobre los precerámicos (dejando aquí de lado la presentación de las evidencias y sus fechamientos) lleva a Santos y Otero de Santos a llamar la atención sobre las deficiencias en la calidad de los estudios de cazadores y recolectores, falencias que como se plantea en la cita 29 de la página 103, abarcan tanto los factores de orden social y cognitivo, como la competencia por recursos, la territorialidad y la interacción social entre otros. Esta sección, como se indicó antes, incluye la presentación de la ocupación Cancana, pues todas las evidencias sugieren, básicamente, una continuación de este modo de vida, sólo que con la presencia de cerámica como elemento nuevo.

Bibliografia:
Arqueología en Antioquia y el nuevo milenio: comentarios en torno a 50 años de investigación

Sofía Botero Páez (ed.)